Terapias Naturales en Valladolid

LA LACTOSA

¿Qué es la lactosa? ¿Y la lactasa?

¿Qué significa ser intolerante a la lactosa?

¿Cómo sé que soy intolerante a la lactosa? Síntomas de intolerancia a la lactosa.

Tipos de intolerantes a la lactosa.

¿Qué lo causa?

Como vivir con la intolerancia.

¿Es lo mismo ser intolerante que alérgico a la lactosa?

¿Qué es la lactosa?

Para comprender de forma adecuada qué es y porqué se produce la intolerancia a la lactosa es preciso conocer y entender qué son los distintos conceptos implicados.

La lactosa es un azúcar que está presente en todas las leches de los mamíferos: vaca, cabra, oveja y en la humana, y que también puede encontrarse en muchos alimentos preparados. Es el llamado azúcar de la leche.

En este caso, es un azúcar compuesto por dos azúcares individuales juntos, es decir, dos monosacáridos (Moléculas simples que no se modifican con el agua y no se descomponen en otros compuestos.) de hidratos de carbono unidos que dan lugar a un disacárido (dos monosacáridos).

Por tanto, la molécula de lactosa es un disacárido resultante de la unión de una molécula de glucosa y otra de galactosa.

Foto Lactosa

Foto de las moleculas de la lactosa

¿Qué es la lactasa?

Es una enzima (proteínas complejas que producen un cambio químico específico en todas las partes del cuerpo) imprescindible para “romper” el enlace que mantiene unidas las moléculas de la lactosa.

Esta enzima es reducida por algunas células del intestino delgado y posibilita la “digestión” de la lactosa que resulta en la producción de sus dos azúcares constituyentes por separado. Esta digestión permite la posterior absorción de estos azúcares más pequeños qué, de otra forma, no se absorberían.

Funcionamiento encima Lactasa

Funcionamiento encima Lactasa

 ¿Qué significa ser intolerante a la lactosa?

Ser intolerante a la lactosa, significa ser incapaz de “desdoblar” la lactosa en los azúcares que lo forman por la falta o déficit de lactasa.

En estas circunstancias la lactosa queda en el intestino y es susceptible de generar una serie de molestias a lo largo del tubo digestivo.

¿Cómo sé que soy intolerante a la lactosa? Síntomas de intolerancia a la lactosa.

Los síntomas se presentan frecuentemente después de la ingestión de productos lácteos.

  • Náuseas
  • dolor abdominal
  • espasmos
  • hinchazón y distensión abdominal
  • gases abdominales y flatulencias
  • diarreas ácidas
  • heces flotantes
  • defecación explosiva
  • vómitos
  • enrojecimiento perianal.

Ante la sospecha de ser intolerante a la lactosa conviene salir de dudas y acudir a la consulta de un médico que nos hará las correspondientes pruebas diagnósticas:

A. Test de hidrógeno en el aliento (método más utilizado):

lactosa

Al paciente se le suministra una solución con lactosa y a intervalos posteriores de tiempo se le hace soplar unas bolsas herméticas o probetas de donde se recogen muestras. Cuando los azúcares no digeridos son transportados al intestino grueso, las bacterias presentes allí lo utilizarán como alimento y crearán hidrógeno como producto de desecho. El hidrógeno es absorbido por el caudal de sangre y expedido en la respiración. El hidrógeno detectado en la respiración indica que el azúcar ha entrado en el intestino grueso no habiendo sido bien absorbido en el intestino delgado. Se debe constatar un aumento del hidrógeno en la respiración tras la ingesta de la lactosa.

B. Test sanguineo de tolerancia a la lactosa:

Lactosa

 Al paciente se le suministran 100 gramos de lactosa y las muestras de sangre se toman a los 30, 60 y 120 minutos después de haberla ingerido. Normalmente debe aparecer un aumento de 2mg/dl de glucosa a las 2 horas de la ingesta de la lactosa.

C. Biopsia del intestino delgado:

Lactosa

Las muestras de una biopsia del intestino delgado pueden obtenerse por EGD (esófagogastroduodenoscopia) u otra endoscopia del tracto gastrointestinal superior. Se introduce un tubo flexible de fibra óptica (endoscopio) a través de la boca o nariz hacia el tracto gastrointestinal superior. Las muestras de tejido obtenidas durante la endoscopia son enviadas al laboratorio para ser examinadas. Se constata la presencia o no de lactasa en la mucosa intestinal.

D. Test genético:

  Lactosa

Estudios recientes establecen que la actividad de la lactasa está asociada a la presencia de dos polimorfismos* identificados en el gen MCM6. Este método consiste en extraer y amplificar el ADN de una muestra -de sangre o saliva del paciente- , continuando con un protocolo de hibridación en tira para así detectar los polimorfismos C/T 13910 Y G/A 22018. El resultado final son una serie de bandas coloreadas sobre una tira que se interpretan con ayuda de una plantilla. En función de las distintas combinaciones que se encuentren, se puede determinar si un paciente es intolerante a la lactosa o no.

Polimorfismos*: Propiedad de ciertos cuerpos que pueden cambiar de forma sin variar su naturaleza.

Tipos de intolerantes a la lactosa.

 1. Intolerancia secundaria (mayoritaria): Transitoria y recuperable.

La disminución de la producción de la lactosa es secundaria, ya que está provocada por un daño intestinal temporal (generalmente causado por una gastroenteritis vírica). Este tipo de intolerancia es muy frecuente en la infancia tras un episodio de gastroenteritis agudo.

2. Intolerancia primaria o genética (minoritaria): Progresiva y permanente.

Se produce una pérdida progresiva de la producción de la lactasa, y por tanto una pérdida gradual de la capacidad de digerir la leche. Suele darse a lo largo de la vida en ciertos grupos étnicos y tiene una causa genética. Las personas con esta intolerancia van notando como la ingesta de leche les causa cada vez más síntomas.

¿Qué la puede causar?

Además de la intolerancia primaria cuyo origen es genético o heredado, la intolerancia secundaria, que es la mayoritaria, puede ser provocada por varias causas:

· Después del destete, la cantidad de lactasa producida se reduce si el niño no está continuamente expuesto a la lactosa a través de su dieta. Por eso es importante introducir la lactosa de forma gradual.*

· Problemas intestinales provocados por virus, bacterias o parásitos.

· Intolerancia al gluten.

· Intolerancia a las proteínas de la leche de vaca.

· Malnutrición ligada a una diarrea prolongada.

· Operaciones quirúrgicas del intestino delgado.

· La toma de ciertos antibióticos como la neomicina y la kanamicina.

*Al principio el bebé sólo puede digerir el calostro (agua rica en proteínas, sales minerales y factores inmunológicos). Después éste se va enriqueciendo con lactosa y lípidos hasta dar lugar a la leche definitiva. La leche de la madre se va haciendo más completa al ritmo de las enzimas del bebé. Es por tanto el organismo el que aumenta o disminuye las enzimas según sus necesidades, un desajuste en este proceso es el que provoca la intolerancia infantil.

¿Cómo vivir con la intolerancia?

La falta de leche en la dieta puede producir falta de Calcio, Vitamina D (necesaria para la absorción del Calcio), Riboflavina y proteínas. Las complicaciones más comunes son la pérdida de peso y la malnutrición. Por tanto, resulta esencial consumir otros productos ricos en estas sustancias, así como las dosis diarias recomendadas de vitamina A, C, Fósforo, Magnesio i Potasio (los cuáles ayudan a la absorción del calcio).

Las fuentes alternativas de obtención pueden ser:

Calcio: Sardinas, salmón, tofu, gambas, col, espinacas,…

Vitamina D: Aunque la crea el propio organismo cuando se expone al sol, una rica fuente es el hígado de bacalao.

¿Y si no quiero renunciar a los lácteos qué alternativas tengo?

Si no quieres renunciar al sabor y propiedades nutritivas de la leche de vaca, desde hace unos años puedes encontrar en el mercado marcas de leche cuya lactosa se ha eliminado o hidrolizado previamente de forma parcial llamándose “bajas en lactosa” o total “sin lactosa”. Una oferta que se ha complementado con productos derivados lácteos como quesos en diferentes variedades -gouda, emmental, etc -, quesos rallados, yogures, batidos de sabores, nata, crema, etc…

También en nuestro país, ya puedes encontrar suplementos de lactasa en forma de pastilla/cápsula que te permitirán consumir productos lácteos. Se recomiendan para uso esporádico si comes fuera de casa y no estás seguro de si los platos contienen o no lactosa, cuando acudes a una cena de negocios, una celebración, etc. Estas pastillas se comercializan en países como Estados Unidos, Canada, etc. desde hace años y las puedes encontrar en el supermercado. Estas pastillas lo que hacen es aportar a nuestro organismo la lactasa que necesitamos para desdoblar la lactosa de una comida en concreto, así que deberás de tomarla cada vez que hagas una comida porque su efecto es momentáneo. Su principal inconveniente radica en encontrar tu dosis adecuada, ya que ésta siempre dependerá de la relación entre: Tu grado de intolerancia / cantidad de lactosa ingerida.

 

¿Es lo mismo ser intolerante que alérgico a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa y la alergia a la lactosa son dos patologías distintas, cuyas causas y síntomas difieren, pero tienen un denominador común la “lactosa”.

Es necesario conocer cuáles son los síntomas que pueden presentar para poder tratarlas a tiempo.

El azúcar presente en los lácteos en general llamado lactosa, puede afectar la salud del hombre de dos formas:

  • Intolerancia a la lactosa: En la cual se produce un déficit o falta total de una enzima llamada “lactasa” la cual digiere la lactosa, para su absorción y metabolización.
  • Alergia a la lactosa: En esta afección el organismo reconoce a la lactosa como una sustancia nociva e invasora, lo cual desencadena una serie de reacciones en rechazo de dicho azúcar.

Ya conociendo ciertas definiciones es importante tener presente cuáles son los síntomas que tienen cada una de estas patologías.

Síntomas de la intolerancia a la lactosa:

  • Náuseas.
  • Cólicos.
  • Distensión abdominal.
  • Flatulencia.
  • Diarrea.

Síntomas de alergia a la lactosa:

  • Picazón.
  • Eczema.
  • Hinchazón de labios, lengua o garganta.
  • Sensación de tensión en el pecho.
  • Dificultad para respirar.
  • Náuseas.
  • Vómitos.
  • Mareos.
  • Diarrea.
  • Desmayos.
  • Dolor abdominal.
  • Shock anafiláctico.

Estos síntomas pueden variar de persona a persona y comienzan a hacerse evidentes entre 30 minutos a 2 horas después de producida la ingesta de lácteos.

Es importante estar muy atento y ante cualquier síntoma por mínimo que sea recurrir al médico.

AUTORA: ROCIO NATURAL

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